Educación y sexualidad en las escuelas sanjuaninas
 Prof. en Filosofía: Andrés Vargas 

 Hablar de educación en la provincia de San Juan es pensar una escuela perdida en el tiempo, una escuela pre ley 1420, una escuela llena de una falsa moralidad y sin adecuarse a los tiempos actuales en los que la sexualidad y educación debieran ser primordiales para la prevención de embarazos, enfermedades y para una educación sexual ejercida con libertad y responsabilidad. En el mundo de la educación se han encontrado distintas formas de pensar, uno podría pensar que los educadores son personas más abiertas cuando se habla de sexualidad, sin embargo esto no es así. Existe en la educación sanjuanina una matriz religiosa, moralista y conservadora con un núcleo muy duro que imposibilita a los docentes que quieren educar en libertad y responsabilidad poder alcanzar ese objetivo. Remontándonos al año 1884, año de la sanción de la ley 1420, en su artículo 8 “La enseñanza religiosa solo podrá ser dada en las escuelas públicas por ministros autorizados de los diferentes cultos, a los niños de su respectiva comunión antes o después de las horas de clase”. Al leer este artículo podemos pensar que se produjo una separación de la religión y la educación en las escuelas públicas, pero podremos observar que en muchas instituciones educativas aún se reza en la formación, aún permanecen imágenes religiosas en los establecimientos y aún muchos directivos mantienen su ideología religiosa en las instituciones. Podríamos pensar ¿Y eso qué tiene que ver con la educación? ¡Esas prácticas son buenas y no perjudican sino que ayudan! Pues eh aquí el problema ya que esas prácticas y pensamientos religiosos son llevados a la práctica en la implementación de lo que se denomina educación sexual integral. Ese tipo de pensamiento impide que los alumnos aprendan correctamente y violentan su derecho a tener una educación sexual. Conceptos sobre la genitalidad en adolescentes se modifican diciendo que la única función es la de la reproducción generando en el alumno desconocimiento y eliminando el placer de la sexualidad. Cabe destacar que si nuestro cuerpo cumpliera sólo la función de la reproducción entonces no debería sentir placer. Si siente placer, quiere decir que la genitalidad tiene como fin el placer y la reproducción que puede ser elegida o no. Muchos adolescentes al recibir este tipo de información sienten culpa y es aquí cuando la educación se convierte en un trauma. Otro de los problemas que se encuentran es que “de ciertos temas no se puede hablar”. La palabra sexualidad, pubertad, son palabras que producen cierto rechazo y levantan muros para poder llegar a los alumnos. Los adolescentes no son niños y merecen una mejor educación, merecen ser tratados como adolescentes y no como niños y tienen el derecho de recibir una educación sexual integral sin censura de temáticas sobre sexualidad, orientación sexual, género, infecciones de transmisión sexual, merecen conocer su cuerpo, su funcionamiento, sin adoctrinamiento impuesto que lleve a la subjetividad y no culparse por sentir placer si se obra con responsabilidad. La educación debe ser completa y cada joven puede elegir qué cosas podrá aplicar a su vida y cuáles no. La educación no debe censurarse, la educación debe ser para la libertad y no para encadenarse a la ignorancia.

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